jueves

Armonía Conyugal

la máxima felicidad en el mundo está en el amor.

…Hay gente que confunde el amor con la lujuria, influenciados por la televisión y por el cine, donde parece que el amor es lo mismo que la lujuria. Sin embargo, son cosas diferentes. Y hay jóvenes que cuando piensan en el matrimonio lo ven como una liberación sexual. Ellos piensan que una vez que se casen, se acabó la abstinencia sexual, y ya con eso, van a ser felices. Y no es así. En el matrimonio lo más importante no es el sexo sino el amor. Y no es lo mismo.

Es verdad que en el amor entre un hombre y una mujer se incluye el sexo. Pero puede darse sexo sin amor. Ahí tenéis a las prostitutas. Nadie ama a una prostituta. Los hombres van con ellas a desahogar su instinto zoológico, pagan y se van. De amor nada. De amor cero.

…¿Cómo podemos definir el amor? Hay muchas definiciones. A mí una de las que más me gusta, quizás por la categoría del autor, es la de Aristóteles. Aristóteles define el amor como «la capacidad de sacrificio en bien de la persona amada». Tanto amas cuanto eres capaz de sacrificarte en bien de la persona que amas.

Quoist lo ha expresado bellamente así:

- Si te extasías ante su belleza, eso sólo no es amor: es admiración.
- Si sientes palpitar tu corazón en su presencia, eso sólo no es amor: es sensibilidad.
- Si ansías una caricia, un beso, un abrazo, poseer de alguna manera su cuerpo, eso sólo no es amor: es sensualidad.
- Pero si lo que deseas es su bien, aun a costa de tu sacrificio: enhorabuena, has encontrado el verdadero amor.


Ése es el verdadero amor: sentirse feliz sacrificándose en bien de la persona amada. Pero no instrumentalizar a otra persona para satisfacer los propios apetitos. Eso es egoísmo. De amor, nada.

«Muchos matrimonios fracasan porque los casados siguen viviendo su individualidad, y en el matrimonio hay que vivirlo todo "con y para" el otro. Para que un matrimonio vaya bien hace falta la colaboración de los dos. Pero para hundirlo, basta con uno. El matrimonio no es un contrato de servicios sino "una comunidad de vida y amor", como dice el Concilio Vaticano II.

El continuo choque de opiniones, gustos, deseos, planes, etc., convierte el matrimonio en un infierno. No es posible coincidir siempre en todo. Pero si quieres a una persona, de buena gana aceptarás lo que ella prefiere. Cuando los dos quieren dominar, el choque es inevitable. Cuando los dos procuran adaptarse, la armonía es maravillosa. No basta que los cuerpos estén juntos, si las almas están separadas».

Una cosa que a veces falta en los maridos es agradecimiento a su mujer. Debe ser agradecido a los desvelos de su mujer por atenderle a él, a la casa y a los hijos. Hay maridos que nunca agradecen a su mujer lo que ella hace. Sólo abren la boca para protestar. Si un día la comida está sosa, el marido protesta. Pero los otros cien días que la comida estaba buena, no dijo nada. Es muy triste, y además peligroso, que la mujer, con frecuencia, recibe más elogios de otros hombres que de su marido.

El amor vale más que el dinero. Si la esposa se considera criada, es que no ama. Y el marido debe reconocer el amor que ella pone en todo y agradecerle sus desvelos por tenerle contento a él y el hogar acogedor. Y no es que él no la quiera. ¡Claro que la quiere! Pero la quiere a su modo. Le demuestra su amor matándose a trabajar para llevar a casa un dinerito. Se desvive trabajando para sacar la familia adelante. Así manifiesta él su cariño. Pero a la mujer le gusta oírle a él que está contento, que las cosas están bien, que todo está a su gusto. Los hombres que sólo hablan para protestar son injustos.

… Al hombre le gusta que su mujer lo valore y lo estime. Hay otras que tienen celos del trabajo de su marido. La mujer se enfada si el marido al volver de la factoría se encierra en su despacho a estudiar un proyecto, porque es ingeniero. O si llega tarde a casa, porque es médico y se le han complicado las cosas en el quirófano. O si después de llegar de la factoría se va por ahí a hacer chapuzas para completar su sueldo, porque es obrero. Y ella quisiera tenerlo todo el día a su lado haciéndole monerías. Hay mujeres acaparadoras. No quieren que su marido se mueva de su lado. Eso no puede ser.

La felicidad espiritual es muy superior al placer físico.

Pongo un ejemplo que creo es muy claro. Si a un hombre, en mitad de la plaza, le pegan un bofetón en la cara, a él le duele más lo que tiene el bofetón de humillación que el dolor en la cara. Le han abofeteado delante de sus amigos y compañeros. Eso le ha humillado y la humillación le duele más que el dolor en la cara, pues la humillación es de tipo espiritual. No es algo físico. El dolor en la cara es de tipo físico y lo espiritual le duele más que lo físico.

Pues lo mismo pasa con la felicidad. La persona humana es mucho más feliz con el amor espiritual que con el amor físico. Lo triste es que muchas personas no han descubierto el amor espiritual.

Pero sobre todo hay que tener en cuenta que lo que hace más feliz al matrimonio es la unión espiritual. Que Cristo esté presente entre ellos. Dios no estorba nunca. Los que echan a Dios de su matrimonio corren el peligro de hacerlo fracasar. Muchos matrimonios han fracasado porque allí no estaba Cristo. Las virtudes que Cristo predica y Cristo enseña son una garantía de la armonía conyugal. Con Dios se arreglan muchas cosas que sin Él no tienen arreglo.

…Tengo una frase que suelo decir en otro contexto, pero que puede venir bien aquí: «Las espinas pinchan cuando se pisan, no cuando se besan». Bonita frase. No es mía, pero la repito con frecuencia. Los dolores de la vida son inevitables. Todo el mundo tiene algo que sufrir. Si doy coces contra el aguijón, me hago daño. Pero si lo acepto por amor a Dios, sufro mucho menos.


P. Jorge Loring
Extracto de la charla: "Armonía conyugal"

11 comentarios:

angelpizarro@hotmail.com dijo...

Siempre me resulta irritante ver a un sacerdote (eunuco por el Reino, supuestamente casto y célibe), dando cátedra a los laicos sobre cómo debe ser el matrimonio, justamente lo que ellos no viven. ¿Cómo se sentirían si todos los laicos escribiéramos artículos acerca de cómo deben vivir la castidad los consagrados? El que no vive en matrimonio, no puede enseñar desde su experiencia, y el que no enseña desde su experiencia, habla en vano. Una vez se lo dije a un sacerdote y me dijo que "un médico no debe sufrir el cáncer para saber curarlo". He ahí la cuestión. La definición del matrimonio... como "enfermedad"... Dejad que los laicos compartan su experiencia con los laicos acerca de las "cosas de laicos", y los consagrados con los consagrados, acerca de sus cosas... A Dios lo que es de Dios...

Anónimo dijo...

En esta sociedad actual parece que siempre tenemos que sentirnos felices todo el tiempo.
Por eso muchos se sorpenden cuando en una hermosa relación de matrimonio experimentan una dificultad o desencuentro como si eso fuera un defecto o fracaso. La reacción común es culpar al otro aumentando asi la distancia que los separa.
Que diferente cuándo yo cambié e invité a Cristo a vivir en mi hogar, los problemas no desaparecieron del todo pero cuánto amor y felicidad hemos experimentado desde entonces!

Anónimo dijo...

Hermosa reflexión, aunque falta la visión de la mujer que trabaja fuera de la casa y que la posibilidad de que ambos a la llegada a casa, puedan trabajar en comun para hacer las cosas de la casa y atender a los niños.

MMQ

Anónimo dijo...

Ángel, la experiencia no sólo se adquiere de vivirla en carne propia sino también de la experiencia ajena. Un sacerdote puede no conocer por experiencia propia, pero definitivamente sí conoce por la experiencia de otros y por la larga experiencia y sabiduría que tiene la Iglesia.

Un sacerdote quizás podría tener limitaciones en aconcejar sobre algunas cuestiones específicas, pero quién mejor para aconsejar sobre el sustento espiritual y humano que debe tener un matrimonio para permanecer unido. Los sacerdotes velan por el bienestar espiritual y moral del pueblo de Dios con sus consejos y oraciones.

dhhdgdfhg dijo...

y acaso lso sacerdotes no tienen padres, hermanos y hermanas biológicas que le sirvan de ejemplo. Ese argumento que uno no puede opinar porque no está en los zapatos del otro en este caso no sirve.
Carlos

Anónimo dijo...

Por mi propia experiencia, en casi 14 años de casada... la Iglesia, nuestra Madre, en la persona de sus sacerdotes, es y ha sido siempre maestra espiritual, guía en los momentos de mayor oscuridad, cuando los razonamientos meramente humanos encuentran sus limitaciones...no miento, comparto la experiencia y agradezco a Dios, que vela por nosotros y nos da ayuda muy muy concreta.

Claudia

MARIA dijo...

TENGO 23 AÑOS DE CASADA Y EFECTIVAMENTE SI DIOS NO ESTA PRESENTE EL AMOR SE ESCONDE POR NUESTROS EGOISMOS E INDIVIDUALISMO. LA FALTA DEL RECONOCIMIENTO MUTUO, LOS DETALLES A VECES MARCHITA EL AMOR.MUY INTERESANTE EL TEMA DE LA CHARLA

Anónimo dijo...

Me pareció muy interesante esa parte de la charla en que el autor decía que algunos jóvenes ven el matrimonio como la liberación de la abstinencia. Cuán difícil es mantener la virginidad en un mundo erotizado como el de hoy, en un mundo permisivo en el que todo vale con tal de que sea "en conformidad" de ambos.La fé nace en el espíritu y se expresa, como todo, con nuestro cuerpo. Es cuestión de fé. Creer que el cuerpo es un instrumento y creación divina, al que hay que respetar, valorar y amar nos hace más fácil resistir la tentación de utilizarlo para los placeres hedonistas e individualistas. Yo creo en la santidad del cuerpo y creo en la santidad del matrimonio.

Diana Narváez

Diana Narváez dijo...

Me pareció muy interesante esa parte de la charla en que el autor decía que algunos jóvenes ven el matrimonio como la liberación de la abstinencia. Cuán difícil es mantener la virginidad en un mundo erotizado como el de hoy, en un mundo permisivo en el que todo vale con tal de que sea "en conformidad" de ambos.La fé nace en el espíritu y se expresa, como todo, con nuestro cuerpo. Es cuestión de fé. Creer que el cuerpo es un instrumento y creación divina, al que hay que respetar, valorar y amar nos hace más fácil resistir la tentación de utilizarlo para los placeres hedonistas e individualistas. Yo creo en la santidad del cuerpo y creo en la santidad del matrimonio.

Diana Narváez

Jorge dijo...

AMIGA ANGELICA PIZARRO PORQUE ESAS EXPRECIONES, PORQUE NO ACEPTAS LOS BUENOS CONCEJOS PARA EDIFICARNOS...ME DA LA IMPRESION QUE ERES DE UNA DENOMINACION PROTESTANTE, SI ES ASI, ENTONCES ESO EXPLICA TU EXPRESION YA QUE LUTERO EL REFORMISTA DEJO ESE LEGADO PARA TODOS SUS SEGUIDORES "LA PROTESTA" SE LA PASAN TODA SU VIDA PROTESTANDO Y SE OLVIDAN DEL AMOR...GRACIAS

Marta Pèrez M dijo...

Jesús mismo dijo a sus apóstoles (El Santo Padre, loa Obispos y los Sacerdotes son ahora sus sucesores):"cuando venga el Espíritu de la verdad, El los guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder. El me honrará a mí porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes" (Jn. 16, 13-14), tanto ellos, nuestros Pastores,como nosotros que somos Iglesia, hemos recibido la luz del Espíritu Santo. Por eso comprendemos estos mensajes que nuestros Pastores nos dan, para llevar una vida realmente felíz porque está centrada en Cristo. Yo viví 31 años casada muy felìz, porque nunca de nuestro hogar se apartaron Jesús y María; ellos fueron nuestra guía y fortaleza en momento difíciles. Y Ahora más aún lo son en mis días de dolor y soledad por su fallecimiento. Y yo si puedo aplicar esta frase "Las espinas pinchan cuando se pisan, no cuando se besan". De la mano de Jesús y María mi dolor es mucho màs llevadero. Soporto mi dolor con amor, fortaleza y paz interior.

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