jueves

El Testimonio de Pedro

Pedro realizo su primer milagro, en nombre del Señor, curando instantáneamente a un cojo de nacimiento. Sucedió en el templo, junto a la puerta llamada la Hermosa, y lo contemplaron cientos de personas.

Pedro se dirigió a todas ellas y les dijo que habían matado "al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos".

Luego utilizó palabras llenas de compasión: “ahora bien, hermanos, ya sé que por ignorancia habéis hecho esto, como también vuestros príncipes. Pero Dios ha dado así cumplimiento a lo que había anunciado por boca de todos los profetas, que su Cristo padecería. Por tanto, haced penitencia y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados… Para vosotros, los primeros, resucitó Dios a su Hijo y lo envió para bendeciros, con tal de que cada uno de vosotros se aparte de sus iniquidades”.

Ante esta solemne declaración del primero de los Papas, se comprende mejor lo injusto que es acusar globalmente a los judíos de haber matado a Cristo o hablar de ellos como del “pueblo deicida”. Diecinueve siglos más tarde, cuando el antisemitismo hacía estragos en la Alemania nazi y en otros países, el Papa Pío XI dijo que un cristiano no puede ser antisemita, porque “espiritualmente, nosotros, los cristianos, somos semitas”. Nuestro señor y su Madre santísima eran judíos, lo mismo que los Apóstoles y los profetas, y la liturgia de la Iglesia rebosa de textos judíos.

Tras el discurso de pedro, otras dos mil personas se convirtieron. Entonces intervinieron las autoridades del templo, que mandaron detener a Pedro y a Juan. Y Pedro, que unas semanas antes había negado a Cristo, ahora defendió valientemente su causa antes el Sumo Sacerdote y todo el Consejo, el Sanedrín, que los mando encarcelar. Librados milagrosamente de sus cadenas, volvieron al Templo, donde siguieron Predicando a Cristo.

Detenidos por segunda vez, se negaron resueltamente a retractarse o a dejar de predicar, porque –dijo Pedro- “ningún otro nombre hay bajo el cielo, dado a los hombres, por el que podamos salvarnos”.

Entonces, Gamaliel, el más sabio de los miembros del sanedrín, advirtió a sus colegas:"Si este proyecto o esta obra es de hombres, se desvanecerá por si misma; pero si es de Dios, no podréis acabar con ellos".

Los Apóstoles – a quienes mandaron azotar- se fueron contentos por haber sido dignos de sufrir ultrajes a causa del nombre del Señor.

Todo lo cual prueba que Cristo resucitó realmente.
Por que si no, ¿cómo se explica que los mismos que unas semanas antes habían huido, temiendo que los mataran, reaccionasen ahora con tanto valor y no dejasen de asegurar con el mismo heroísmo, hasta entregar sus vidas, que Jesucristo había resucitado de entre los muertos?... Si realmente habían visto a Cristo resucitado, tiene explicación. Pero si no lo habían visto, no hay explicación posible. Luego tenían que haberle visto.


Louis de Wohl
Extraído de : "Fundada sobre Roca" – Historia breve de la Iglesia
Ed. Palabra S.A. Madrid -2002

2 comentarios:

Gustavo er Cura dijo...

Excelente amigo. Lo que expones del antisemitismo es bien cierto. Xto y María, José son descendientes de Judíos, por eso se puede ver la genealogía conque comienza uno de los Evangelios, para mostrara tambien como Jesús viene a dignificar y devolver la amistad con Dios, desde la caída de Adán, tal como lo dicen San Pablo en su carta a los Romanos "si por Adán entre el pecado en el mundo, por Jesús hemos sido salvado".
Gracias por pasar por mi blog y tambien te deseo el doble de tus buenas intenciones

PARROQUIA SAN ANDRES APOSTOL TORRES ZARAGOZA dijo...

hola ahora solo saludo en otra escribiremos algun comentario

saludos

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