jueves

La fe:punto de referencia para la búsqueda de Dios

Si confiamos en la visión de Jesús y creemos en sus palabras, no nos encontraremos, por supuesto, en plena oscuridad. EL mensaje de Jesús responde a una escucha íntima de nuestro corazón; corresponde a una luz interna de nuestro ser que mira a la verdad de Dios.

Es cierto que somos creyentes de segunda mano, Pero Santo Tomás de Aquino caracteriza justamente la fe como un proceso, un camino interior cuando dice: La luz de la fe nos conduce a la visión.

Juan alude varias veces en su Evangelio, por ejemplo en la historia de Jesús con la Samaritana, a este proceso. La mujer cuenta lo que le ha sucedido con Jesús y como ha reconocido en el al Mesías, al Salvador que abre el camino hacia Dios y que consecuentemente introducen su conocimiento vivificador. Y precisamente que esta mujer diga todo esto es lo que hace estar atentos a sus conciudadanos; creen en Jesús a causa de la mujer, creen de segunda mano, Pero precisamente por esto invitan a Jesús a que se quede con ellos y les hable. Al final pueden decir a la mujer: ya no creemos por tus palabras, sino que ahora sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.

En el encuentro vivo la Fe se ha convertido en conocimiento, en saber. A decir verdad, sería una ilusión si no representáramos, la vida de la fe simplemente como un camino rectilíneo de progreso. Puesto que la fe esta ligada estrechamente a nuestra vida, con todos sus altos y sus bajos, hay siempre pasos hacia atrás que obligan a comenzar de nuevo.

Toda etapa en la vida debe encontrar su propia madurez, y ello pasa siempre por una recaída en la inmadurez correspondiente. Y sin embargo podemos igualmente afirmar que en la vida la fe crece también una cierta evidencia de esta fe. Si realidad nos alcanza, y la experiencia de una vida vivida en la fe nos asegura que de hecho Jesús es el Salvador del mundo. En este punto el segundo aspecto, del que hablábamos, se une al primero.

En el nuevo testamento la palabra "santo" indicaba a los cristianos en general, los cuales, tampoco entonces, entendían todas la cualidades que se exigen a un santo canonizado. Pero con esta denominación se pretendía significar que todos están llamados, por su experiencia del Señor resucitado, a ser para los otros un punto de referencia, que pudiera ponerlos en contacto con la visión de Dios viviente propia de Jesús. Y eso es válido también para hoy.

Un creyente, que se deja formar y conducir en la fe de la Iglesia, debiera ser, con todas sus debilidades y dificultades, una ventana a la luz del Dios vivo, y si verdaderamente cree, lo es sin duda alguna.

Como la Samaritana se convierte en una invitación a Jesús, así la fe de los creyentes es por esencia un punto de referencia para la búsqueda de Dios en la oscuridad de un mundo tan hostil al mismo Dios.

En este contexto es interesante recordar que la Iglesia antigua, después del tiempo de los apóstoles, desarrolló como Iglesia una actividad misionera relativamente reducida, no tenía estrategia alguna para el anuncio de la fe a los paganos, y sin embargo ese tiempo fue un período de gran éxito misionero. La conversión del mundo antiguo al cristianismo no fue el resultado de una actividad planifica, sino el fruto de la prueba de la fe en el mundo como se podía ver en la vida de los cristianos y en la comunidad de la Iglesia.

La invitación real de experiencia a experiencia, y no otra cosa, fue humanamente hablando, la fuerza misionera de la antigua Iglesia. La comunicación de vida de la Iglesia invita a la participación en esta vida, en la que descubría la verdad con la que la misma vida se nutre.

Y al contrario, la apostasía de la edad moderna se funda en la caída de la verificación de la fe en la vida de los cristianos. En esto se demuestra la gran responsabilidad de los cristianos hoy día. Debieran ser puntos de referencia de la fe como persona que “saben” de Dios, demostrar en su vida la fe como verdad, a fin de convertirse así en indicadores del camino que recorren los otros.

La nueva evangelización, que tanta falta nos hace hoy, no la realizamos con teorías astutamente pensadas: la catastrófica falta de éxito de la catequesis moderna es demasiado evidente. Sólo la relación entre una verdad consecuente consigo misma y la garantía en la vida de esta verdad, puede hacer brillar aquella evidencia de la fe esperada por el corazón humano; solo a través de esta puerta entrará el Espíritu en el mundo.



Cardenal Joseph Ratzinger
Extraido de:"Mirar a Cristo"
ejercicios espirituales para el Movimiento Comunión y Liberación – verano 1986 -.

2 comentarios:

frid dijo...

Me decía un amigo que enfrente sólo tenemos un gran desierto intelectual, que tenemos ganada la batalla, pero que hay que hacer que abran los ojos y vean su infidelidad y lo bien que vivimos los cristianos con nuestro Padre y papá Dios.

Bilbo dijo...

Frid lo que escribes es muy cierto y parte de nuestra tarea es la de ser coherentes con aquello que creemos, el ser testimonio sera el mejor medio para hacer apostolado de esta manera no solo veran lo que se estan perdiendo, sino tambien aquel infinito amor que espera por cada uno de nosotros.

Google+