miércoles

El cosmos obra de un gran Matemático

Dice James Jeans, un astrónomo americano: “El cosmos es obra de un Gran Matemático. Porque en el cosmos resplandecen leyes matemáticas” Leyes matemáticas que formularon Newton y Kepler. Pero Newton y Kepler, que formulan las leyes matemáticas que rigen el movimiento de las estrellas, no hicieron esas leyes.

Las leyes matemáticas estaban en las estrellas muchísimos años antes que nacieran Newton y Kepler. El hombre descubre las leyes matemáticas que rigen el movimiento de las estrellas. Las formula, pero no las hace.

Hay otro que ha hecho estas leyes matemáticas. Por eso dice Borman desde la Luna: “Nosotros hemos llegado a la Luna gracias a unas leyes matemáticas que no las ha hecho el hombre.”

Paul Dirac, premio Nobel de Física, ya fallecido, uno de los astrónomos mas sobresalientes de nuestro tiempo, decía en una revista científica llamada Investigación y Ciencia: “Dios es un matemático de alto nivel.” Hay un matemático que ha puesto las leyes que rigen el movimiento de las estrellas.

A esto voy. Estos hombres, astrónomos, comprenden que el cosmos es obra de un matemático. Las leyes matemáticas que se reflejan en la naturaleza nos hablan del matemático. Lo mismo que una obra de arte me habla del artista. Cuando nosotros vemos la belleza de la cara de la Virgen de la Piedad, de Miguel Ángel, pensamos en el artista. ¡Que gran artista, Miguel Ángel, que de un bloque de mármol saca esta belleza de mujer!

El orden no es fruto de la casualidad, es fruto de la inteligencia.

La obra me hace pensar en el artista. Cuando contemplamos el cosmos, pensamos en el matemático que ha hecho esa obra maravillosa. Porque comprendemos que ni la cara de la Virgen de la Piedad salió por casualidad ni este maravilloso orden con que se mueven las estrellas puede ser fruto de la casualidad. El orden no es fruto de la casualidad.

Cuando veo una técnica, un orden, pienso en una inteligencia, no pienso en la casualidad. “Hombre, mira que casualidad, eché en un recipiente un millón de letras, las tiré y me salio un libro.” ¡Es ridículo! Esto con un millón de letras. ¿Y con los millones y millones de estrellas que hay en el cosmos?

… Todos estos miles de millones de estrellas se mueven con precisión matemática; hasta el punto, que podemos predecir con años de antelación el día , la hora, el minuto, el segundo en que una estrella que está a miles de años luz pasa por el meridiano.

Por eso dice la Biblia:” Los cielos cantan la gloria de Dios”, porque cuando sabes qué es el cosmos no tienes mas remedio que caer de rodillas, admirando la grandeza, el poder, la sabiduría y la técnica de Este que llamo Dios, Autor del Cosmos.

P. Jorge Loring
extraído de:"Motivos para Creer"

4 comentarios:

Gustavo er Cura dijo...

Sencillamente excelente. Este tema que parece mas bien una aclaratoria entre la fe y la razón, explica detalladamente como el hombre debo toda su obra a Dios, es mas es coparticipe de la creación, porque Dios le dio el poder para continuar su obra creadora. Aunque a simple vista parece que prevaleciera la ciencia sobre la fe, es todo lo contrario. Sin la fe, no existiera la ciencia, porque de ella ha salido todas las ciencias que el hombre en la actualidad emplea, y que muchas veces ha desviado el sentido primario de la creación.
Salu2 amigo desde el otro lado del charco

frid dijo...

Gracias por el artículo... es importante que se muestre cómo hay un orden imponente en la naturaleza para que la gente se pregunte y llegue a que hay un creador. Espero que haga mucho bien (lo citaré).

Kike dijo...

Y, sí: esa comparación la había oído por otro lado, atribuida (si no me falla la memoria) a Newton: creer que el universo entero, con su orden y perfección, es el resultado de una "gran explosión" es como creer que un diccionario completo es el resultado de la explosión de una imprenta.

Siempre cito ese ejemplo.

Saludos.

pedrito dijo...

Sí, es fantástico el artículo; como dice Gustavo "er cura" es muy bueno para explicar la relación entre fe y razón.
Una sola aclaración, para Kike: la gran explosión es una teoría científica bastante aceptada en medios católicos también. No por nada uno de sus formuladores es el sacerdote jesuita belga Georges Lemaître.
Lo importante en estos ámbitos no es el cómo sino el quién y el para qué. No importa cómo se creó el Universo, sino que lo hizo Dios para la Salvación.

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