sábado

El viaje del Papa a Turquía

El viaje del Papa tuvo dos dimensiones: la política y la teológica. Separarlas es difícil. A la política me referí ya en un artículo anterior en el blog Planisferio («El exitoso viaje del Papa a Turquía»).

Los fines de la visita del Santo Padre a Turquía fueron, de acuerdo con la declaración de El Vaticano, los siguientes:

  1. Visita pastoral: ante todo, como sucede en todas sus visitas, viene como obispo de Roma para confirmar en la fe a la pequeña comunidad católica, presente con sus diferentes ritos (latino, armenio católico, sirio católico, y caldeo) […].
  2. Visita ecuménica: el Papa viene a Estambul para responder a la invitación del patriarca ecuménico de Constantinopla […]. Ese mismo día Benedicto XVI visitará a Su Beatitud, el Patriarca Mesrob II Mutafyan, en la sede del Patriarcado Armenio Apostólico, que no se encuentra en comunión plena con Roma, aunque en las últimas décadas ha dado importantes pasos de acercamiento. Con este mismo espíritu de fraterna comunión con Cristo, el Santo Padre recibirá, en la sede de la Representación Pontificia de Estambul, al arzobispo sirio ortodoxo y a algunos líderes de las comunidades protestantes.
  3. a) Diálogo interreligioso: […] este viaje a un país laico, pero de mayoría islámica, busca el diálogo interreligioso. […] pronunciará un esperado discurso ante el presidente para los Asuntos Religiosos del país, donde podría afrontar cuestiones ligadas al diálogo y convivencia entre musulmanes y cristianos. Para mostrar su aprecio a los seguidores del islam, el Papa ha pedido visitar […] la Mezquita Azul, la más grande de Estambul.

    b) La importancia al diálogo interreligioso será subrayada por el Papa al visitar ese mismo día, poco después, al Gran Rabino de Turquía». («El Papa en Turquía: Un viaje pastoral, ecuménico y de diálogo con el mundo islámico», Zenit, 27 de noviembre de 2006)

Podemos decir que el primer punto se vio reflejado en la visita al santuario mariano nacional de Meryen Aria Evi o Casa de la Madre María. En Éfeso, a unos 70 kilómetros de Izmir, «En la ciudad turca, donde se celebró el Concilio del año 431 que proclamó la maternidad divina de María, vivió durante cierto tiempo —según una tradición piadosa— la Virgen con el Apóstol Juan», según nos informa Zenit.

Y continúa explicando el comunicado: «El santuario […] es punto de encuentro y de oración para cristianos y musulmanes que reconocen en María a la madre siempre virgen de Jesús elegida por Dios para el bien de la humanidad».

Llegados a este punto, vemos que no se pueden separar los fines de este viaje y que —¿me perdonarán que diga algo un tanto aventurado?— la visita a un santuario de la Virgen María es también la búsqueda de un nexo, de tender un puente hacia los musulmanes.

La celebración de la misa en la catedral de Estambul fue también un acto emocionante que confirmó en la fe a los católicos de los diferentes ritos; fue una fiesta de paz y de alegría.

En lo tocante al ecumenismo en sentido estricto, esto es a las relaciones con los ortodoxos, Jutta Burggraf nos recuerda la propuesta que el entonces cardenal Ratzinger realizó hace algunos años:

Para facilitarles [a los ortodoxos] el paso hacia la unidad, el teólogo
Ratzinger propuso —en una conferencia pronunciada 1976 en Graz (Austria)— volver la mirada hacia el primer milenio, cuando los cuatro grandes patriarcados de
Oriente (Jerusalén, Antioquía, Alejandría y Constantinopla) vivían unidos a la
Sede romana, sin negar sus propios ritos, tradiciones y costumbres: «Lo que fue
posible en la Iglesia durante mil años, no puede ser imposible hoy. En otras
palabras, Roma no puede demandar a Oriente más reconocimiento de la doctrina del
primado que el conocido y practicado en el primer milenio». En aquel entonces,
la llamada «proposición Ratzinger» fue bien recibida en los ambientes
ecuménicos, tuvo amplio eco y llegó a ser el tema principal de varios diálogos
teológicos. Hay que tener en cuenta que, efectivamente, el ejercicio del primado
ha cambiado mucho a lo largo de la historia, y cambiará en los siglos futuros.
(Ver «El Papa Benedicto XVI y los ortodoxos: Una mirada al pasado»)


Claro, hay que conocer el pasado para proyectar(se hacia) el futuro.

Al término de la Divina liturgia en la iglesia de San Jorge (está en YouTube, el primero de los ocho videos), Benedicto XVI recordó que:

El 7 de diciembre de 1965, víspera de la sesión final del Concilio Vaticano II,
nuestros venerables antecesores dieron un paso único e inolvidable,
respectivamente en la iglesia patriarcal de San Jorge y en la basílica de San
Pedro en [El] Vaticano: borraron de la memoria de la Iglesia las dramáticas
excomuniones de 1054. Al hacerlo, confirmaban un cambio decisivo en nuestras
relaciones. Desde entonces, han sido muchos e importantes los avances
registrados en el camino de reacercamiento mutuo. Recuerdo en especial la visita
de mi antecesor el Papa Juan Pablo II a Constantinopla en 1979 y las visitas a
Roma del patriarca ecuménico Bartolomé I.


Y culminó diciendo:

Que nuestra oración y actividad diarias se vean inspiradas por el deseo
ferviente no sólo de asistir a la Divina Liturgia, sino de poder celebrarla
juntos, participando en la única mesa del Señor, compartiendo el mismo pan y el mismo cáliz. Que nuestro encuentro de hoy nos sirva de estímulo y de anticipación gozosa del don de la plena comunión. ¡Y que el Espíritu de Dios nos acompañe [en] nuestro camino!.


A su vez, el patriarca, al dar la bienvenida al Papa, dijo: «Es por ello que estamos ambos aquí, como sus sucesores y sucesores en los tronos de Roma y de la Nueva Roma, igualmente responsables por los pasos —exactamente como responsables también por los errores— en el camino y en el esfuerzo de obedecer al mandamiento de nuestro Señor que sus discípulos “sean uno”».

En el numeral 4 se refieren a un tema que nos afecta especialmente en Europa:

Hemos considerado positivamente el camino hacia la formación de la Unión
Europea. Los agentes de esta gran iniciativa no deben dejar de tomar en cuenta
todos los puntos de vista, que afectan a la persona humana y a sus derechos
inalienables, especialmente la libertad religiosa, que es prueba y garantía del
respeto de toda otra libertad. En toda iniciativa de unificación es necesario
proteger a las minorías con sus propias tradiciones culturales y sus
particularidades religiosas. En Europa, manteniéndose siempre abiertos hacia las
demás religiones y hacia sus contribuciones a la cultura, tenemos que unir
nuestros esfuerzos para preservar las raíces cristianas, sus tradiciones y sus
valores cristianos, con el objetivo de asegurar el respeto de la historia y
contribuir con la cultura de la futura Europa, con la calidad de las relaciones
humanas a todos los niveles.


Y aquí tocamos la dimensión política de la visita, pues los cristianos turcos (ortodoxos y católicos de diferentes ritos) están de acuerdo en apoyar el ingreso de su país a la Unión Europea, tema bastante controvertido por los cristianos occidentales.

Sin embargo, sabido es que:

[…] el cardenal Ratzinger no era partidario del ingreso de Turquía a la Unión
Europea. Hace algunos días, el Vaticano emitió un comunicado en que explicaba
que Joseph Ratzinger, como ciudadano de un país miembro de la UE, era contrario
al ingreso de Turquía. Sin embargo, como cabeza de un Estado que no forma parte
de la UE, se abstiene de opinar al respecto. Asimismo, el texto dejó en claro
que todos los cristianos tenemos libertad para estar o no de acuerdo con la
entrada de Turquía a la Unión». Ver «Lo que le espera a Benedicto XVI en Turquía.


Como él mismo aseveró, poco después de su elección, algo de lo que dijo siendo el polémico cardenal no lo podría sostener ahora como papa. Probablemente se refería a temas como este.

En suma, católicos y ortodoxos comparten el convencimiento de que Europa tiene raíces cristianas, pero está abierta —por eso mismo, digo yo, por la tolerancia propia del cristianismo— a otras religiones.

El diálogo interreligioso fue tal vez lo más espectacular del viaje. Después del suceso de Regensburg (ver «Benedicto y el Islam»), muchos temían lo peor. Se hablaba de un atentado contra el Papa. Ali Agca le había advertido de que su vida corría peligro. Poco antes del viaje, un escritor turco publicaba una novela en que se asesinaba al Papa en Turquía. Eso sí que los asesinos no eran islamistas, sino que el atentado era realizado por orden de una logia occidental...
El gobierno —y el pueblo turco— sabía que no podía arriesgar nada: un atentado o un contratiempo significaría olvidarse para siempre del eventual ingreso del país del Bósforo a la Unión Europea. Esto explica las medidas de seguridad extremas.

Es que el viaje a Turquía, que parecía un paseo por un campo minado (frase que se atribuye al cardenal alemán Walter Kasper), terminó como la visita más cordial y afectuosa que le haya tocado a Benedicto. Es que la hospitalidad turca es proverbial. No sé si lo vieron tomando té, té turco, que es muy rico.

Los diarios turcos hablaban de «un Papa muy simpático», un editorial se titulaba «Yo amo a este Papa», otro se refería a «La paz de Estambul».
Benedicto no se quedó corto y, en el aeropuerto aseguró: «Parte de mi corazón se queda en Estambul». Y, como si fuera poco, agregó: «Turquía es un puente entre Asia y Europa». Esto sí que es algo que muchos no quieren ni escuchar en Europa.

Zenit informa que «el gobernador de Estambul dio las gracias personalmente al Papa por “sus declaraciones sobre el islam, que nos han hecho felices”, alejando “demasiadas malas interpretaciones”».

Al mismo tiempo, tanto Zenit como Radio Vaticano inauguraron sendos servicios en árabe. Esto para evitar que ocurra lo que Enrique nos cuenta en su artículo, «Cuatro episodios», en este mismo blog (ver el tercero de ellos).

Más que las palabras pronunciadas por el Santo Padre o por los muftis o los funcionarios del Gobierno, lo que removió a los turcos fue… fue… ¡el Papa mismo!, que pasó como un príncipe de la paz por tierras turcas.

La visita a la mezquita azul o mezquita del sultán Ahmet merece un párrafo aparte. Me percato de que el video largo (ocho minutos) ha sido removido de YouTube (solo queda la siguiente indicación: «This video has been removed due to terms of use violation»); con seguridad hubo fuerzas malignas en acción, lamentablemente. Sin embargo, aquí hay otro, de poco más de dos minutos, en que no se muestra toda la visita, sino sólo el momento en que el Santo Padre y el mufti oran.

Y fue esta actitud de oración personal lo que fascinó a los musulmanes. Decían «El Papa rezó como un musulmán». ¿!Es que no han visto nunca rezar a los cristianos!? Probablemente no, de otra forma no me explico su admiración. ¿Meditamos tan poco que no saben que la oración mental es común entre los cristianos?… o debiera serlo. Perdonen, amigos, que se lo diga tan crudamente, pero imagínense ustedes lo que ven los musulmanes que vienen a Europa.

Uno de los diarios turcos decía que esperaba que Benedicto hablara tan bien de Turquía también luego de terminado su viaje. Pienso que el Papa no decepcionará a los turcos. El domingo pasado, en el ángelus, el Santo Padre expresó: «[…] espero que surjan frutos de bien para una cooperación cada vez más sincera entre los discípulos de Cristo y para un diálogo fecundo con los creyentes musulmanes. Ahora me apremia renovar mi gratitud a quienes han organizado el viaje y han contribuido de diferentes maneras a su desarrollo pacífico y fructuoso. En particular, pienso en las autoridades de Turquía y en el amigo pueblo turco, que me ha ofrecido una acogida digna de su tradicional espíritu de hospitalidad».

Las «bases del diálogo y la colaboración de musulmanes y cristianos a favor de la paz con los musulmanes» son el «carácter sagrado y la dignidad de la persona humana como base para el diálogo».

Esto es algo que no podemos dejar solamente en manos del Papa. Si él lo dice, si lo enseña la Iglesia, debe ser un programa para todos nosotros, los cristianos, y si algún día encontramos incomprensión, por ejemplo, en la blogósfera, hay que recordar que no es el discípulo menos que el maestro.

Marta Salazar Sánchez
Pensamiento Católico

2 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Gracias queridísimos amigos de Pensamiento Católico por publicar mi artículo!

El artículo " «Lo que le espera a Benedicto XVI en Turquía" ya no está disponible en el diario, lo siento.

Lo encuentran en este link:

http://columnaslasegunda.blogspot.com/2006/11/lo-que-le-espera-benedicto-16-en.html

Un saludo grande por las queridas tierras del Perú... y del mundo!

Bilbo dijo...

Es un honor para nosotros tenerte como colaboradora de este pequeño espacio. Nuestro saludo y gracias van acompañados de oraciones por tus intenciones.

Pensamiento Católico

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