martes

La conversión de la mente: la metanoia

Mucho se piensa y habla sobre la necesidad de cambio para lograr una sociedad y un mundo más justos. Luego de muchos ensayos siempre se llega a la misma conclusión: el cambio realmente comenzará cuando este sea personal. Sí, eso: personal. Se trata de que yo cambie, de que tú cambies, de que la persona concreta, real, de carne y hueso y que vive día a día su vida, cambie. Hasta aquí, todos los que alguna vez lo hemos intentado estaremos de acuerdo.

Sin embargo, también podemos estar de acuerdo en lo siguiente: el cambio personal no es tan sencillo como pudiera parecer.

No se trata de un cambio de actitudes o de comportamiento. Tampoco se trata de imitar un comportamiento bueno ya que esto sería solo una imitación, un falso proceder. De ahí que muchas veces nos encontremos con personas aparentemente buenas, amables, de buenos modales pero que en el fondo resultan falsas, pues es una conducta adquirida y no propia.

El verdadero cambio requiere un auténtico deseo, desde lo hondo del corazón, por ser mejores. Este cambio desde lo hondo del corazón no se refiere a aquel al que nos mueve un simple sentimiento o un estado de ánimo, sino a aquel al que nos lleva una profunda convicción. Una convicción que anida en nuestro corazón y tiene sus raíces más profundas en nuestra mente.

Sí, en nuestra mente. Puede sonar extraño, pues normalmente pensamos que la fe tiene que ver más con el sentimiento que con la mente. Pero ya desde el inicio del cristianismo san Pablo nos invitaba a la conversión de nuestra mente para lograr una auténtica conversión. Así, convirtiendo nuestros criterios de vida al Evangelio, seremos capaces de cambiar también en nuestro corazón y en nuestras acciones.

Debemos convertir nuestra mente para que, pensando como el Señor Jesús, también tengamos la capacidad de actuar como Él.

Resulta, pues, necesario entender profundamente las razones de todo lo que hacemos y tener una actitud crítica hacia uno mismo y hacia las cosas que se hace en cada momento.




Manuel Garcia-Urrutia Orozco
Pensamiento Católico

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy Bueno manolo cada Dia vas para arriba!!!! llegara el dia en que te encuentres con EL cara a cara estara feliz del encuentro en Xto y Maria
Angelica

Arturo dijo...

Bueno, la conversión debe ser desde el interior, y tiene que transformar toda nuestra vida y la de los demás. San Pablo nos enseña, que cuando uno ha sido bautizado, se ha revestido de Cristo, es una nueva criatura, por eso tenemos que actuar diferente y no seguir con el mismo modo de pensar. Creo que si la persona, tiene a Dios en su vida, en su corazón, tiene que haber un cambio total, radical en su vida. Cuando no tiene ese encuentro con Dios, sigue siendo la misma persona y no hay conversión de la mente, no hay nada.

Anónimo dijo...

Tienes mucha razón Manolo, para cambiar debemos entregarnos por completo a Dios ..debemos pensarlo, sentirlo, vivirlo y compartirlo ...felicidades por el articulo ...me has recordado algo importante ...Gracias.

Anónimo dijo...

hola bueno primero q nada te felicito por tus palabras pero sabes no se si seas la persona indicada para solicitarte ayuda pero es q estoy algo desesperada bien mira pertenezco a la comunidad de jovenes de la renovacion en san mateo desde hace casi año y medio y tengo un amigo que amo mucho y que por desgracia est a sumergido en las drogas y el alcol, no sabes como me duele verlo deshacer su vida y es q por mas que lo intenta parece no tener fuerza de voluntad, el tambien pertenece a la comunidad y hemos tenido varias peleas por que oviamente no esta dando un buen testimonio de Dios, he intentado de todo pero simplemente parece no funcionar; podrias aconsejarme porfa (quiero que su transformacion en Dios sea completada) gracias de anticipo a y te dejo mi correo haber si es posible q me escribas ok GRACIAS!virgo_tati99@hotmail.com PD: igual para todos los que lean este comentario necesito ayuda porfavor , por Dios...

Omar Orozco S. dijo...

Estimada hermana; lo primero que tienes que hacer es tener esperanza; y esta perdurara si tiene como base de ella a nuestro Señor Jesucristo. Solo Cristo puede dar solución al problema de este amigo tuyo, solo Él puede liberarlo de ese mal.

Es importante la labor que estás realizando para con tu amigo. Es importante que lo corrijas, que busques alejarlo de malas juntas, busca involucrarlo cada vez mas en obras santas, pero aun mas importante es que ores por él y no solo tu sino toda tu comunidad, es importante que lleves a este amigo tuyo a la presencia de Dios, que participe de los sacramentos, invítalo a retiros, invítalo a orar y pide y no dejes de pedir a Dios por él.

En la Santa Biblia encontramos innumerables ejemplos de aquello que te digo (te invito a leer Marcos 2, 1-12): “…como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”.

El camino es largo y es posible que el panorama que se te presenta no pinte bien; pero pon, como ya dije, tu confianza en Dios, colabora con Él tanto tu como tu comunidad para arrebatar esa alma y ganarla para Cristo.
Cuenta con mis oraciones.

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