lunes

Comida Providencial

"Un día, tañida la campana para comer, entran los religiosos en el refectorio. Fray Juan advierte que no han puesto pan, y pregunta la causa.


Le responden que porque no lo hay.


Manda buscar un pedazo, y, habiendo encontrado un mendruguillo, lo ponen en la mesa, se echa la bendición y Fr. Juan exhorta a los frailes a llevar con alegría aquella pobreza, que es lo que han venido a buscar a la religión para imitar a Cristo. Terminada la plática, se levantan de las mesas sin haber comido bocado y se retiren e las celdas. 


Dos horas más tarde, el hermano portero, Fr. Bernardo de San Pedro, lleva al, prior una carta. La acaba de traer un hombre que ha subido hasta el convento en una cabalgadura. Fray Juan comienza a leerla y se le sueltan las lágrimas. El portero, asustado, piensa que trae noticias tristes y se lo pregunta al prior. 


"Lloro, hermano - responde Fr. Juan -, que nos tiene el Señor por tan ruines que no podemos llevar mucho tiempo la abstinencia de este día, pues ya nos envía la comida". Le anuncian el envío de una fanega de pan cocido y otra de harina. Y el envío llega pronto. 


Aquella misma tarde se para a la puerta del convento un esclavo con dos cabalgaduras. Es el criado de Doña Felipa, esposa de Don Andrés Ortega Cabrio, padres de un futuro carmelita descalzo, Fr. Fernando de la Madre de Dios. Viene de Ubeda con carga de bastimento para los frailes.


La familia Ortega Cabrio ha hecho la donación ignorante en absoluto de la apremiante necesidad que padecen los religiosos del Calvario, y éstos dan el caso por milagroso" 


CRISÓGONO DE JESÚS, 0. C. D.
Extraído de: Biografía inédita de San Juan de la Cruz: BAC, Vída y obras de San Juan de la Cruz p.224-223).

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