miércoles

¿Y después?

Se presentó a San Felipe Neri un joven estudiante para pedirle un favor. El santo se lo hizo y después le dirigió estas preguntas:

-¿Qué es lo que quiere conseguir con sus estudios?
-Quiero ser abogado


-¿Y después?
-Defendiendo causas, ganaré mucho dinero


-¿Y después?
-De este modo me prepararé una vejez tranquila


-Está bien: ¿y después?
-El joven se puso triste y contestó:
-Pues, después…me moriré.

-¿Y después? –repitió san Felipe.
A esa última pregunta, el muchacho no contestó; comprendió que el santo quería decirle: “Hay una eternidad en la que es preciso pensar; hay un Dios a quien servir y un alma que salvar; ¡esto importa más que todo!”.

Aquellas palabras: “¿Y después?”, le quedaron impresas en la mente e hicieron de él un hombre virtuoso


 Mauricio Rufino.
 Tomado de “Vademécum de ejemplos predicables”, Ed. Herder

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