miércoles

Entrevista a Pucósofo (por Pucófilo)*

Estimado Pucósofo, gracias por encontrarse con nosotros en nuestros estudios.

Gracias a ustedes por la invitación.


Ha quedado claro que el problema de la PUCP es que Cipriani la ha tomado con nosotros: es un ambicioso, intolerante, medieval y oscurantista, que simplemente porque no pensamos como él y el Opus Dei, quiere tomar el control de la universidad y quedarse con sus bienes.

Bueno, no sé qué tanto se puede seguir diciendo que el pleito era con Cipriani cuando la sanción vino de parte de la máxima autoridad de la Iglesia universal para estos casos: el secretario de Estado del Vaticano quien, además, dijo que lo hizo por «mandato recibido de Su Santidad Benedicto XVI». Te suelto un dato más para que lo pienses: la responsabilidad final de la sanción viene de un papa que, cuando era cardenal, recibió un doctorado honoris causa de la misma universidad a la que está sancionando. En otras palabras, debe de haber sido ser un problema muy serio (que excede los límites de la eventual antipatía local y personal de un arzobispo) lo que motivó una sanción por parte de la Iglesia universal, no de Cipriani.



Es que Cipriani tenía todas las de ganar, pues: fue al Vaticano porque sabía que le iban a dar la razón.

No. Fue la PUCP la que acudió al Vaticano; no Cipriani.



Pero la Iglesia no tiene por qué meterse; este es un asunto del Estado peruano.

Recuerda que en esto hay dos conflictos paralelos (pero que desde cierto punto de vista están unidos): por un lado, un asunto de manejo de bienes dejados en testamento; por otro, la inadecuación de la PUCP a las reglas de la Iglesia para las universidades católicas. El asunto que concierne al Estado peruano es el primero; el segundo concierne a las autoridades competentes de la Iglesia (el obispo local, la Congregación para la Educación Católica o, en última instancia, el secretario de Estado o el papa mismo).



Pero igual, insisto: en este proceso no tiene por qué meterse el Vaticano con sus reglas: la PUCP está sometida a las leyes del Estado peruano.


Sí, pero también está sometida a las leyes de la Iglesia por ser una universidad católica. De hecho, las leyes del Perú permiten y garantizan que la Iglesia católica pueda tener universidades católicas que se regulan por el derecho canónico y el tratado internacional celebrado en 1980 entre ambos Estados. La legislación peruana sobre materia educativa también se aplica, pero en armonía con lo dispuesto por las normas canónicas y el tratado.



¿De dónde sacas que la PUCP es «de la Iglesia» si no la fundó el papa ni un obispo ni ninguna autoridad de la Iglesia?

Bueno, la fundó un cura; no sé si sea suficiente «autoridad de la Iglesia» para ti. En todo caso, para que una universidad sea católica no es necesario que la funde un obispo (aunque sí, que dé su aprobación). Acuérdate de que la Iglesia no es solamente la jerarquía (o sea, obispos y papa), sino todos los bautizados en comunión con el papa. En el caso de la PUCP, un grupo de laicos junto con un sacerdote se pusieron de acuerdo para fundar una universidad con la intención de que sea una universidad católica, pues cumplieron con todos los requisitos para que nazca una persona jurídica canónica. Después (ojo: después), siendo ya una institución eclesial, el Estado peruano la reconoce como tal, y por ende puede emitir títulos a nombre de la nación.



¿Y eso qué tiene que ver? La de Lima tiene capilla, por ejemplo, y no le hacen tanto problema.

Bueno, si lo anterior no es suficiente para ti, los fundadores de la PUCP fueron a pedir permiso para usar el título de «Católica» para su universidad; los la de Lima no.



Ahí la malograron toda: los de la PUCP nunca debieron ir a pedir permiso.

Es que querían hacerlo. En fin, al margen de querer o no, debían hacerlo si querían usar el nombre de «Católica» (y, como te digo: sí lo querían). No cualquiera puede usar ese título en sus iniciativas, así sean de la Iglesia. Hay que pedir permiso primero al obispo y luego a la Santa Sede.



¿Por qué? ¿Acaso es una franquicia?

No. Es porque con ese nombre ya la cosa se convierte en estandarte de la Iglesia, y por eso hay que tener cuidado. Imagínate que un director de cine pornográfico abra su estudio y le ponga «La Cámara Católica»…



Fuerte tu ejemplo.

Sí, lo sé, disculpa, pero es para que se entienda.



Ya. ¿Y cualquiera puede ir y ponerle el nombre «Católico» o «Católica» a su iniciativa?

Bueno, siempre y cuando sea católica. Ese es el problema de la PUCP: se apartó de la doctrina católica.



¿Le llamas apartarse de la doctrina católica a fomentar el pensamiento abierto, plural y libre; a defender la autonomía universitaria; a la libertad de cátedra?


No, al contrario, en la misma Ex corde Ecclesiae…



No empecemos con palabras raras, Pucósofo…

Lo siento, pero es necesario; ese es el nombre de la constitución apostólica…



¿La qué?

La constitución apostólica; es como una constitución política, por decirlo rápido y mal: un conjunto de reglas que norman cómo deben ser las universidades católicas.



Seguro que la promulgó Benedicto. Es que ese es el otro problema: Benedicto es muy cerrado, muy a la antigua, no como Juan Pablo II, que era…


…la Ex corde Ecclesiae la publicó Juan Pablo II.



Ejem…

Lo siento, la verdad es la verdad, aunque duela.



Bueno, ¿qué tiene ese documento?


En él se dice cómo debe ser y qué debe hacer (y no hacer) una universidad católica. Y ese es el problema con la PUCP: no se adecúa a lo que dice ahí.



Pero es que en la PUCP celebramos la libertad de cátedra, la autonomía universitaria, la…

…la Ex corde Ecclesiae también. De hecho, se dice explícitamente (en serio: explícitamente) que una universidad católica debe tener libertad de cátedra, autonomía institucional y todas las demás cosas que dices. Ahí no está el problema. Se nota que no la has leído.



No.

Deberías leerla antes de hablar. No es tan larga: te la lees de una sentada. Ahí se dice que en una universidad católica debe haber libertad de cátedra y autonomía, pero «dentro del ámbito de sus normas», como dice la carta que el secretario de Estado le envió al rector; se refiere a las normas del derecho canónico y del magisterio de la Iglesia. En la PUCP no había eso…



¿Y tú cómo sabes?

Porque soy exalumno. En mis tiempos se enseñaban cosas incompatibles con una visión cristiana de la vida…



Pero qué, ¿acaso no se pueden enseñar algunas cosas para saber que existen otras opiniones distintas a las de la Iglesia?

Claro que sí, pero no considerándolas la única versión del conocimiento sobre determinados temas.



Entonces el problema era solo la teología.

No. Había mucho más problemas: en las cátedras de teología, filosofía, historia… en casi todas las humanidades se enseñaban cosas contrarias a la fe como si fuera la única verdad. Además, la PUCP promovía institucionalmente (con diplomados, actividades curriculares y extracurriculares) una serie de iniciativas bastante cuestionables tanto para la fe como para la moral. Y ahora me cuentan que la cosa está peor.



Igual, la actitud que se ha tomado me parece agresiva, matonesca e impositiva.

Pero ¿qué acaso la Iglesia no tiene derecho a regular sus propias obras? Es como si de pronto en la embajada del Perú en Canadá los trabajadores comenzaran a hablar pestes de la Marca Perú y de sus comerciales, y cuando los canadienses fueran a pedir información turística, les dijeran que el Perú es una porquería, que no vale la pena ir, que está lleno de delincuentes y terrorismo, y que huele feo; imagínate que en el Ministerio de Relaciones Exteriores se enteran y los llaman al orden, y ante la contumacia, los despiden; dime, ¿tiene derecho el gobierno canadiense —o cualquier gobierno del mundo— a meterse o a decir que se ha cometido un abuso?



Igual, me parece una muestra de intolerancia.


Esa palabrita está muy manipulada. Si con intolerancia te refieres a lo que el cristianismo ha entendido desde siempre por esta virtud, es decir, saber esperar a que el pecador cambie, pues me parece que al contrario: en el decreto se dice que la Iglesia ha esperado veinte años a que la PUCP cambie. Si con intolerancia te refieres a no dejar a la gente ser como es, ya ves que aquí no se trata de eso. Piensa en un sindicato, por ejemplo. Imagínate al Sindicato de Trabajadores de Telefónica del Perú. Ellos tienen sedes en todos los lugares del país donde está la empresa. Si de pronto el sindicato de Iquitos comienza a perseguir otros objetivos distintos, a buscar cosas contrarias a la identidad del sindicato nacional, ¿no tendría, este último, derecho de quitarle el nombre porque ha perdido representatividad? Por supuesto, el sindicato de Iquitos podrá seguir luchando por lo que crea, pero no puede seguir llamándose «de Trabajadores de Telefónica del Perú» porque ya no los representa.



Ahora que vuelves a tocar lo del nombre, recordé algo: el Vaticano no puede quitarle el nombre a la PUCP porque está inscrito en Indecopi.

Este argumento es en verdad ridículo, disculpa que la franqueza. ¿Acaso la Organización de las Naciones Unidas necesita inscribir su nombre en cada entidad equivalente a nuestro Indecopi en todos los países para que nadie lo use? ¿Crees que alguien puede poner en el Perú un casino, por ejemplo, y ponerle Casino de la Organización de las Naciones Unidas sin que nadie proteste? Imagínate que yo abra una bodeguita y le ponga un nombre que registro de inmediato en Indecopi: Artículos del Ejército Peruano; cuando me caigan encima los militares, ¿podré argüir, en verdad, que ya lo tengo registrado y que no me lo pueden quitar?



Bueno, no sé. Al final se metió la Iglesia…

Ya te dije, la PUCP es una obra de la Iglesia, así que no «se metió», sino que siempre debió estar dentro, solo que no la dejaron.



A eso iba: te apuesto que en la PUCP somos más cristianos que el propio Cipriani. Porque esa es otra cosa: todo está lleno de hipocresía. ¿Con qué derecho vienen a decir cosas sobre la PUCP? ¿Me vas a decir que en el Vaticano no hay pecadores?

¿Y eso qué tiene que ver? ¿Dejarías de cumplir la ley solo porque sabes que en el Poder Judicial hay algunos jueces o fiscales corruptos? Cuando alguien comete un crimen horrible de violación, por ejemplo, ¿te satisfaría que el criminal diga algo como: «No tienen derecho a meterme preso porque ustedes también hacen cosas malas»? ¿Te sentirías más tranquilo y le darías la razón?



Igual. Lo que quiero decir es que, si miras bien, ellos no cumplen el mensaje de Jesucristo, que es amor, caridad, paz…
…pero también verdad, enseñanza, Revelación de Dios.



…sí, seguro, pero ¿qué tiene que ver?

Que mucha gente cree que el cristianismo es simplemente hacer caridad, hacer obras de bien. Y es cierto: en la Iglesia consideramos que la caridad (el amor) es la virtud más importante. Pero para eso hay que dar un paso previo, y hay que entender bien qué es el amor. Eso lo explicó Jesucristo. En la Iglesia, a esa explicación (a la manera correcta de entender qué es el amor y cómo se usa) se le llama doctrina. Nadie cuestiona que la PUCP haya hecho y puede hacer muchas cosas buenas; se cuestiona que con respecto a la doctrina enseña cosas equivocadas como si fueran verdad. Eso no puede ocurrir en una universidad católica. El cristianismo no consiste simplemente en hacer cosas; para hacerlas, antes hay que entenderlas, y entenderlas del modo que enseñó Nuestro Señor.



¡Ahí está!, ¿ya ves?: «Nuestro Señor». Ahí ya entras en un problema: estás suponiendo que Dios existe y que todos tienen que seguirlo. No puedes poner a todos en el mismo saco. Después de siglos de filosofía, Pucósofo, ya hemos llegado a la conclusión de que la verdad única no existe. Hay muchas verdades y cada quien tiene la suya.
En cierto sentido tienes toda la libertad del mundo para pensar así. Finalmente, a pesar de que hay muchísimas razones racionales para creer en Dios, se trata de un acto de fe que hay que hacer. Y el ser humano puede darlo o no darlo: Dios mismo respeta ese albedrío del hombre. Lo que no puede ocurrir es que una universidad piense que la verdad no existe pero se diga al mismo tiempo católica.



Es que yo no estoy tan seguro de que exista Dios. Yo no quiero entrar en esa discusión. ¿Acaso la Iglesia me va a obligar?

Por supuesto que no. Pero tú no eres la PUCP; tú eres un alumno, y claro que puedes pensar así. Pero la universidad, si en verdad es católica, no puede pensar así: cae en una contradicción.



Bueno, al final creo que la cosa no es tan mala: si ese es el precio que tenemos que pagar por librarnos de la Iglesia, entonces, bienvenido. Míralo de este modo: por fin somos libres.


Pues es falso. Lee el punto 3 del decreto: ahí dice bien clarito que la PUCP, «[…] como persona jurídica publica que es de la Iglesia, sigue sometida a la legislación canónica en las materias en que esta actualmente vinculada, aunque por las razones indicadas haya sido privada del derecho de utilizar en su denominación los títulos de “Pontificia” y de “Católica”»; además, termina diciendo que con respecto a ella, «la Santa Sede seguirá empeñándose en el pleno respecto de la disciplina canónica».



Bueno, ¿corte comercial?

Por favor.



Adelante.

Gracias.

Enrique Gordillo Cisneros
Pensamiento Católico



* Agradezco al  Dr. Gonzalo Flores Santana, experto en derecho eclesiástico y miembro del Consorcio Latinoamericano de Libertad Religiosa, por la asesoría para este texto, donde incluso recojo literalmente algunas de sus anotaciones.

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