miércoles
Son iguales
El Bien y el Mal
En la medida en que uno es libre para elegir el mal, en esa medida deja de serlo. Una mala elección destruye la libertad. Nunca se puede elegir el mal como mal: sólo como un bien aparente. Pero cuando decidimos hacer algo que nos parece realmente bueno cuando realmente no lo es, hacemos algo que realmente no queremos hacer, y por lo tanto no somos libres.
La perfecta libertad espiritual es una incapacidad de hacer una mala elección. Cuando todo cuanto se desea es realmente bueno, y toda elección no sólo aspira a ese bien, sino que lo logra, entonces uno es libre porque hace cuanto quiere, y todo acto en su voluntad termina en una perfecta culminación.
Por lo tanto, la libertad no consiste en un equilibro entre las elecciones buenas y malas, sino en un perfecto amor y aceptación de todo lo que es realmente bueno y el perfecto odio y rechazo de cuanto es malo, de forma que todo cuanto se hace es bueno y le hace a uno feliz y uno rechaza, niega o ignora toda posibilidad que pudiera conducir a la desdicha, el auto engaño y la pena.
Sólo el hombre que ha rechazado todo el mal tan completamente que es incapaz de desearlo es verdaderamente libre. Dios, en Quien no hay absolutamente ninguna sombra o posibilidad de mal o de pecado, es infinitamente libre. En realidad, es la Libertad.
Thomas Merton
Nuevas Semillas de contemplación
Santa María, Corredentora
María es la garante del realismo Cristiano; en ella se manifiesta que la palabra de Dios no sólo fue hablada, sino también escuchada; que Dios no sólo ha hablado, sino que el hombre ha contestado; que la salvación no sólo fue presentada, sino también recibida.
Según lo que ha expresado el cardenal Schoenborn, yo simplemente entiendo que el don de la redención, que se otorga libre y de manera perfecta, debe ser recibido en libertad y de manera perfecta…A la luz de lo anterior, y según el plan de Dios, María es indispensable para la redención del hombre. Ella es indispensable no porque Dios sea incapaz de redimirnos por Sí Mismo, sino porque Él quiere que el hombre, a quien ha creado con libre albedrío, coopere libremente con su propia redención…El Redentor necesita que el hombre coopere con su propia redención.
ex Embajador de las Filipinas ante la Santa Sede
jueves
Maestra de apóstoles
Sed leales, generosos. Formamos parte de un solo cuerpo, del Cuerpo Místico de Cristo, de la Iglesia santa, a la que están llamados muchos que buscan limpiamente la verdad. Por eso tenemos obligación estricta de manifestar a los demás la calidad, la hondura del amor de Cristo.
El cristiano no puede ser egoísta; si lo fuera, traicionaría su propia vocación. No es de Cristo la actitud de quienes se contentan con guardar su alma en paz –falsa paz es ésa–, despreocupándose del bien de los otros. Si hemos aceptado la auténtica significación de la vida humana –y se nos ha revelado por la fe–, no cabe que continuemos tranquilos, persuadidos de que nos portamos personalmente bien, si no hacemos de forma práctica y concreta que los demás se acerquen a Dios.
Hay un obstáculo real para el apostolado: el falso respeto, el temor a tocar temas espirituales, porque se sospecha que una conversación así no caerá bien en determinados ambientes, porque existe el riesgo de herir susceptibilidades.
¡Cuántas veces ese razonamiento es la máscara del egoísmo! No se trata de herir a nadie, sino de todo lo contrario: de servir. Aunque seamos personalmente indignos, la gracia de Dios nos convierte en instrumentos para ser útiles a los demás, comunicándoles la buena nueva de que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Santa María, Regina apostolorum, reina de todos los que suspiran por dar a conocer el amor de tu Hijo: tú que tanto entiendes de nuestras miserias, pide perdón por nuestra vida: por lo que en nosotros podría haber sido fuego y ha sido cenizas; por la luz que dejó de iluminar, por la sal que se volvió insípida. Madre de Dios, omnipotencia suplicante: tráenos, con el perdón, la fuerza para vivir verdaderamente de esperanza y de amor, para poder llevar a los demás la fe de Cristo.
San José María Escrivá
Homilía pronunciada el 15-VIII-1961
miércoles
María en el designio de salvación
Pero, manteniendo la realidad de esta unión, la teología actual, de acuerdo con lo dicho hace un instante, considera el tema de la asociación de María a Cristo desde Dios mismo. No se trata sólo de que María, por iniciativa propia y a impulso de su inminente caridad, se haya unido al Hijo, sino de que un especial designio divino la unió indisolublemente con este Hijo: con su persona y con su obra. Por lo cual sí María no hace acto de presencia, es imposible comprender en su integridad el misterio de la persona y de la obra del Hijo.
Es decir, detrás de la llamada “cuestión mariana” está un problema cristológico, así como, análogamente, detrás de lo cristológico está lo teologal o la comprensión del misterio de Dios en sí. Y esto es precisamente, lo que da a María un puesto absolutamente singular. Detrás de María está Cristo y detrás de Cristo está el Padre. Esta conexión de los misterios hace que la mariología sea, en el fondo, una parte de la cristología, algo así como la cristología es una parte de la “teología” o del tratado de Dios en sí.
…
Jesús es Hijo del Padre eterno, pero también de la Madre terrena y realiza la redención precisamente a través de los misterios que se cumplen en la humanidad recibida de la Madre. La redención es obra del Hijo que el Padre envió en la plenitud de los tiempos, haciéndolo nacer de mujer para que, así, nos comunicase la gracia de la filiación adoptiva (Gal 4, 4-5).
Esta presencia de la mujer –de María- en el designio de salvación, no es solo una condición previa, sino un perenne punto de referencia de toda la obra de Cristo. Cristo actúa siempre como Hijo del Padre y como Hijo de la Madre, y esta “filialidad” es un elemento integrante de la redención la cual, por tanto, quedaría mutilada, si se prescindiese de la presencia de María.
…
Sin referencia a María, no se puede comprender el contenido del reino que Cristo vino a establecer, ni la redención que nos trajo para entrar en este reino…
Esta Madre no se introduce ella misma en el designio salvífico –esto supera las posibilidades de toda creatura- sino que es introducida por Dios; y esto precisamente da a su presencia el sumo valor, porque es Dios quien la coloca en todos sus caminos. Seria una contradicción buscar a Dios y luego no aceptar los caminos concretos e históricos que El mismo señaló para que los hombres puedan encontrarlo en plenitud.
La presencia de María se ordena siempre a algo superior a Ella; tiene la finalidad concreta de hacernos comprender el valor salvífico de todos los misterios de Cristo, empezando por la encarnación. Y esto es bien importante, porque muchas de las modernas cristologías reducen la obra de la redención casi únicamente a los acontecimientos que tuvieron lugar en la última semana de la vida de Jesús, añadiendo como mucho su misterio de predicador o de profeta. Supuesto que Jesús realiza la obra de la redención en cuanto Hijo, el hecho mismo de nacer de Mujer tiene una importancia decisiva en orden a comprender el contenido de la salvación que El trajo.
Armando Bander O.P.
Extracto de "María en la obra de la Reconciliación"
Ediciones Vida y espiritualidad Lima 1988
Pensamientos Marianos IV
San Josemaría Escrivá de Balaguer
------------------------------
Las madres de la tierra no abandonan nunca a sus hijos. Del mismo modo María, que ama tanto a sus hijos durante la vida, con cuánta ternura, con cuánta bondad acudirá a protegerlos en sus últimos instantes, cuando mayor es la necesidad.
San Juan Bosco
------------------------------
María fue concebida sin la menor mancha por la gracia de Dios poderoso porque Dios habiéndola escogido desde toda la eternidad para ser su Madre no ha permitido ni querido que su bendito germen fuera un solo instante mancillado o concebido en pecado.
María de Santa Teresa Petyt
------------------------------
Recurramos a María y como hijuelos suyos echémonos en su regazo en todo tiempo y necesidad con firmísima confianza: invoquémosla, honrémosla, imitémosla, y tengamos para tan dulce Madre un afecto verdaderamente filial.
San Francisco de Sales.
------------------------------
María y los laicos
Dueña de un espíritu profundamente abnegado, hizo de su vida un testimonio elocuente de fidelidad al plan de Dios. Pero esto fue realizado en la vida cotidiana. Su entrega se forjó y realizó en el esfuerzo diario, ordinario de la vida hogareña, en la dulce tarea de educar, y más tarde acompañar, a su hijo.
Su espiritualidad puede, pues, ser calificada como una espiritualidad de la vida cotidiana, inserta en el acontecer diario del mundo, y que por lo tanto parte de una valoración positiva de la realidad temporal y de la acción del ser humano en ella.
María resulta así modelo ideal para el laico contemporáneo, cuya inserción en el mundo le plantea, aún, no pocos interrogantes, e incluso le produce rupturas.
La figura y el papel de la Virgen no se detiene ahí Además de ser modelo, lo que podría dejarla en un rol estático, Ella está por decisión de su Hijo activamente presente en la vida del cristiano.
Ella como Madre, nos va guiando hacia la conformación con su hijo. Una espiritualidad para el laico contemporáneo no puede pues dejar de mirar a la Madre y de recurrir a Ella.
...
Su tarea no se redujo al “fiat” por el que nos vino la salud, ni sólo a la educación del hijo, o sólo a acompañarlo durante toda su vida hasta el momento final del Golgota. Junto a la Maternidad fisica del Salvador, María, ya desde la misma Anunciación-Encarnación empieza a desarrollar su misión de Madre de la Iglesia. Desde la Cruz, el Señor explicita esta misión Maternal.
Estracto de “María y los laicos” - Vida y Espiritualidad - 2001
Estrella de la Mañana
Es un hecho que, mientras se acercaba definitivamente « la plenitud de los tiempos », o sea el acontecimiento salvífico del Emmanuel, la que había sido destinada desde la eternidad para ser su Madre ya existía en la tierra. Este « preceder » suyo a la venida de Cristo se refleja cada año en la liturgia de Adviento.
Por consiguiente, si los años que se acercan a la conclusión del segundo Milenio después de Cristo y al comienzo del tercero se refieren a aquella antigua espera histórica del Salvador, es plenamente comprensible que en este período deseemos dirigirnos de modo particular a la que, en la « noche » de la espera de Adviento, comenzó a resplandecer como una verdadera « estrella de la mañana » (Stella matutina).
Tomado de “Redemptoris Mater”, N° 3
Pensamientos Marianos III
San Anselmo
María no es una mera ayudante. Es cooperadora y compañera. Participa en el reino exactamente igual a como participó en los sufrimientos del Señor por el género humano.
San Alberto Magno
María es para el alma como el oratorio del corazón, para hacer en él todas las oraciones a Dios.
San Luis María Grignion de Montfort
------------------------------
María, además de ser la Madre cercana, discreta y comprensiva, es la mejor Maestra para llegar al conocimiento de la verdad a través de la contemplación.
Juan Pablo II
Es casi imposible ir hacia Jesús si no se va por medio de María.
San Juan Bosco
Confía. —Vuelve. —Invoca a la Señora y serás fiel.
San Josemaría Escrivá de Balaguer
Por María, hacia Jesús
Los textos de las Sagradas Escrituras que nos hablan de Nuestra Señora, hacen ver precisamente cómo la Madre de Jesús acompaña a su Hijo paso a paso, asociándose a su misión redentora, alegrándose y sufriendo con El, amando a los que Jesús ama, ocupándose con solicitud maternal de todos aquellos que están a su lado.
Pensemos, por ejemplo, en el relato de las bodas de Caná. Entre tantos invitados de una de esas ruidosas bodas campesinas, a las que acuden personas de varios poblados, María advierte que falta el vino. Se da cuenta Ella sola, y en seguida. ¡Qué familiares nos resultan las escenas de la vida de Cristo! Porque la grandeza de Dios, convive con lo ordinario, con lo corriente. Es propio de una mujer, y de un ama de casa atenta, advertir un descuido, estar en esos detalles pequeños que hacen agradable la existencia humana: y así actuó María.
Fijaos también en que es Juan quien cuenta la escena de Caná: es el único evangelista que ha recogido este rasgo de solicitud materna. San Juan nos quiere recordar que María ha estado presente en el comienzo de la vida pública del Señor. Esto nos demuestra que ha sabido profundizar en la importancia de esa presencia de la Señora. Jesús sabía a quién confiaba su Madre: a un discípulo que la había amado, que había aprendido a quererla como a su propia madre y era capaz de entenderla.
Pensemos ahora en aquellos días que siguieron a la Ascensión, en espera de la Pentecostés. Los discípulos, llenos de fe por el triunfo de Cristo resucitado y anhelantes ante la promesa del Espíritu Santo, quieren sentirse unidos, y los encontramos cum María matre Iesu, con Maria, la madre de Jesús. La oración de los discípulos acompaña a la oración de María: era la oración de una familia unida.
Esta vez quien nos transmite ese dato es San Lucas, el evangelista que ha narrado con más extensión la infancia de Jesús. Parece como si quisiera darnos a entender que, así como María tuvo un papel de primer plano en la Encarnación del Verbo, de una manera análoga estuvo presente también en los orígenes de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo.
...
Diré más. Hemos de sentir la ilusión de no permanecer solos, debemos animar a otros a que contribuyan a esa misión divina de llevar el gozo y la paz a los corazones de los hombres. En la medida en que progresáis, atraed a los demás con vosotros, escribe San Gregorio Magno; desead tener compañeros en el camino hacia el Señor.
...
Es necesario también enseñar el camino, a quienes tienen buena voluntad y buenos deseos, pero no saben cómo llevarlos a la práctica. Cristo nos urge. Cada uno de vosotros ha de ser no sólo apóstol, sino apóstol de apóstoles, que arrastre a otros, que mueva a los demás para que también ellos den a conocer a Jesucristo.
Quizás alguno se pregunte cómo, de qué manera puede dar este conocimiento a las gentes. Y os respondo: con naturalidad, con sencillez, viviendo como vivís en medio del mundo, entregados a vuestro trabajo profesional y al cuidado de vuestra familia, participando en los afanes nobles de los hombres, respetando la legítima libertad de cada uno.
...
No olvidemos que la casi totalidad de los días que Nuestra Señora pasó en la tierra transcurrieron de una manera muy parecida a las jornadas de otros millones de mujeres, ocupadas en cuidar de su familia, en educar a sus hijos, en sacar adelante las tareas del hogar. María santifica lo más menudo, lo que muchos consideran erróneamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada día, los detalles de atención hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad. ¡Bendita normalidad, que puede estar llena de tanto amor de Dios!
Actuando así daremos a quienes nos rodean el testimonio de una vida sencilla y normal, con las limitaciones y con los defectos propios de nuestra condición humana, pero coherente.
...
Nos narra el evangelista que, dirigiéndose a los sirvientes, María les dijo: Haced lo que El os dirá. De eso se trata; de llevar a las almas a que se sitúen frente a Jesús y le pregunten: Domine, quid me vis facere?, Señor, ¿qué quieres que yo haga?.
Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con María. Nuestra Señora ha fomentado los deseos de búsqueda, ha activado maternalmente las inquietudes del alma, ha hecho aspirar a un cambio, a una vida nueva. Y así el haced lo que El os dirá se ha convertido en realidades de amoroso entregamiento, en vocación cristiana que ilumina desde entonces toda nuestra vida personal.
San Josemaría Escrivá
Estracto de la Homilía pronunciada por monseñor Escrivá el 4-V-1957.
Sobre el Jansenismo
Evidentemente Cristo tiene una primacía que lo coloca por encima de cualquier criatura, de modo que nadie, por grande que sea, puede equipararse a El.
Pero la piedad cristiana nunca sitúa a la Virgen al nivel de Jesús, aun viéndola siempre estrechamente asociada a El.
...
Los Papas enseñan reiteradamente que para mantener todo el contenido del misterio de Cristo, es necesario prestar atención a María, porqué, de lo contrario, la comprensión de la persona y de la obra de Cristo sufrirá irremediablemente mutilaciones graves. Son los sumos misterios de la Trinidad y de la Encarnación los que están exigiendo prestar atención a María.
Dios diseño un plan de salvación en el que María es un elemento integrante.
Por lo cual quien prescindiese de María deformaría el misterio mismo de Dios y de su providencia, y no podría mantener la integridad del misterio de Cristo en quien el designio de la providencia divina se cumple de modo absolutamente perfecto.
Armando Bandera O.P.
Estracto de: "María en la Obra de la Reconciliación" - Vida y Espiritualidad - Lima - 1988
martes
Santisima Virgen María
...San Lucas dice: «Lo que nacerá de ti se llamará Hijo de Dios» (LUCAS, 1:35).
En la genealogía del Evangelio de San Mateo se dice siempre: Fulano engendró a Zutano. Y al llegar a José, no dice que engendró a Jesús, como en los casos anteriores, sino que dice: «Jacob engendró a José, esposo de María, de la que nació Jesús», dando a entender que José no engendró a Jesús, sino que su concepción fue virginal. Y San Lucas dice de Jesús «que se pensaba que era hijo de José», dando a entender que en la realidad no lo era en el sentido que la gente creía. Dice San Mateo: «Sin que José hubiera tenido relación con María, ella dio a luz un hijo» (MATEO, 1:25).
Las mismas dudas de José confirman la concepción virginal de María, pues cuando él vio las señales externas del embarazo de su mujer, sabiendo que aquello no era suyo, pues él no había hecho nada para dejarla embarazada, le entraron tremendas dudas ante lo que sus ojos le evidenciaban y la virtud que él conocía de María . Al no poder armonizar las dos cosas, estaba en una duda angustiosa hasta que el ángel le tranquilizó afirmándole que lo de su mujer era obra del Espíritu Santo.
La Virgen María tuvo un solo hijo, que fue Jesucristo. Cuando el Evangelio habla de los hermanos de Jesús, se refiere a los primos hermanos y parientes, que, entre los judíos, también se llamaban hermanos. En hebreo no había palabra para decir primo . La palabra hermano abarcaba varios grados de parentesco.
Los Testigos de Jehová para hacer creer a la gente que María Santísima no fue virgen, sino que tuvo muchos hijos, enseñan el texto del Evangelio donde dice que Santiago y José eran hermanos de Jesús.
Pero aquí, como en otros muchos de sus engaños, presentan el texto que puede complicar, y ocultan el texto que puede aclarar. Efectivamente, el mismo Santo Evangelio dice que al pie de la cruz estaba la Madre de Jesús, y junto a ella la madre de Santiago y José (MATEO, 27:56; MARCOS, 6:3; 15:40).
Era la mujer de Cleofás (JUAN, 19:25), hermano de San José. Cleofás es el mismo nombre en griego que Alfeo en arameo. Son los dos nombres que se daban al hermano mayor de José , esposo de la Virgen. Era el padre de Santiago el Menor (MATEO, 10:3) y José, y estaba casado con la otra María que estaba al pie de la cruz junto a la Virgen. Se casó con ella después de enviudar de su primer matrimonio del que nacieron Simón y Judas Tadeo.
Luego la madre de Santiago y José es distinta de la madre de Jesús.
Entonces, ¿por qué dice el Evangelio que Santiago y José eran hermanos de Jesús? Porque eran parientes, y éstos entre los hebreos se llamaban hermanos. Efectivamente, sabemos por la Biblia que Abrahán era tío de Lot (Génesis, 11:27; 12:5). Sin embargo, Lot y Abrahán se llaman entre sí «hermanos» cinco veces(Génesis, 13:8; 14:14,16). En otro sitio dice que Labán era tío de Jacob (Génesis, 29:10). Y después dice que Labán llama «hermano» a Jacob (Génesis, 29:15).
Si la Virgen María hubiera tenido otros hijos, Jesús en la cruz no se la hubiera encargado a Juan, sino a ellos.
Es decir, María Santísima tuvo un solo hijo: Jesús. Cuando el Evangelio lo llama primogénito afirma que es el primer hijo; pero eso no significa, según el modo de hablar de entonces, que siguieran otros hijos después. Primogénito significa no precedido de otro. Prescinde de la existencia de otros posteriores.
«La virginidad» de María es dogma de fe. Fue definido en el año 649, en el Concilio I de Letrán.
La Iglesia enseña, desde el siglo V, que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto. Fue confirmada por el Concilio Vaticano II . Por eso la llama siempre Virgen María.
Extracto del libro PARA SALVARTE
Pensamientos Marianos II
SS. Juan Pablo II
Estamos en este mundo como en un mar borrascoso, como en un destierro, en un valle de lágrimas. María es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la luz que nos indica el camino del cielo enjugando nuestras lágrimas.
San Juan Bosco
¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.
San Josemaría Escrivá de Balaguer
María es la esclava misteriosa por la cual Dios baja a la tierra y los hombres suben al Cielos.
San Fulgencio
¡María no es el centro, pero esta en el centro!
viernes
Santa María Madre de Dios
María es la Madre de Jesucristo, pues ella le dio un cuerpo humano. Pero como Jesucristo, además de ser Hombre, es Dios, María Santísima es también Madre de Dios.
María es madre de un hombre que tiene Persona Divina.
Ocurre lo mismo que si a uno le hacen alcalde. Su madre sería la madre del alcalde. Ella no le ha dado la alcaldía, pero por haberle dado el cuerpo es su madre; y al ser su madre es madre de todo lo que él es: madre del alcalde.
Pero María Santísima es Madre de Dios todavía con más razón; porque Jesucristo es Dios desde el momento de su concepción, por lo tanto la Persona que nace de María es Dios, y por lo mismo María es Madre de Dios. Dice San Pablo: «Al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo nacido de una mujer».
Que María es Madre de Dios es dogma de fe. Fue definido por el Concilio de Éfeso en el año 431
Extracto del libro PARA SALVARTE
María: la verdadera confianza
La confianza está devaluada. Parece que vivimos con la única certeza de que alguien nos engaña constantemente...
Mucha de esa suspicacia se nutre de las malas experiencias que hemos padecido. Sin embargo, en nuestra desconfianza a veces interviene también una gran falta de visión sobrenatural y un profundo pesimismo, incompatibles con los verdaderos cristianos.
No se trata de ser ingenuos ni optimistas gratuitos que van por la vida sin criterio alguno, fiándose de todo y de todos. La confianza de los hijos de Dios tiene su raíz en la fe que nace del amor a la voluntad divina. El mejor ejemplo de la confianza que debe primar en cualquiera de nosotros es María Santísima.
El Catecismo es muy claro al respecto: “Durante toda su vida, y hasta su última prueba (cf. Lc 2,35), cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María no cesó de creer en el "cumplimiento" de la palabra de Dios. Por todo ello, la Iglesia venera en María la realización más pura de la fe”…
Cuántas veces no tambaleamos ante la menor adversidad y nos dejamos llevar por la inquietud, propia del niño que no confía plenamente en su padre.
La vida no es fácil, cierto, pero no la vivimos solos. Ese es exactamente el sentido de la filiación divina, vivir conscientes de que somos hijos de Dios y actuar en consecuencia: “todo lo puedo en Aquel que me conforta”.
La mayoría de las veces, las cosas no saldrán como las habíamos planeado. A María le sucedió; sin embargo, no hubo reclamo, queja o atisbo alguno de pesimismo, sino confianza en que Dios estaba con ella. Y esta seguridad nace de la entrega a la voluntad divina, de la plena identificación con el querer de Nuestro Señor.
Porque quien mira el mundo con ojos cristianos no es un crédulo que supone que Dios lo arreglará todo, en caso de que las cosas salgan mal. El verdadero cristiano pone todo de su parte para que todo vaya de la mejor manera, pero si en ese proceso surge algún inconveniente, sabe también que Dios dispuso otra cosa y que, por eso, aquellas circunstancias también nos convienen.
miércoles
Pensamientos Marianos l
«A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María.»
-------------------------------------------------------
«A María, nuestra Madre, le demostraremos nuestro amor trabajando por su Hijo Jesús, con Él y para Él.»
Madre Teresa de Calcuta
-------------------------------------------------------
«A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María.»
San Luis María Grignon de Monfort
-------------------------------------------------------
«Todo lo tenemos en María. Si somos hijos, es Madre: si débiles, es fuerte; si ignorantes, es trono de sabiduría; si tristes, es causa de nuestra alegría; si necesitados, es Madre de la gracia.» Santa Francisca Chantal
-------------------------------------------------------
«Tal es la voluntad de Dios, que quiso que todo lo tuviéramos por María.»
San Bernardo
-------------------------------------------------------
«Seamos inmensamente gratos a la Virgen. ¡Ella nos dio a Jesús!»
San Pío de Pieltrecina